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	Comentarios en: Los pobres son más generosos	</title>
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	<description>Revista Digital: libros, autores y editores&#8230; de todo un poco.</description>
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		Por: Agnes		</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Agnes]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 11 Jun 2010 13:46:01 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Es cierto, por eso los ricos son ricos: porque se guardan el dinero para sí, explotan a los demás y dan poco. Mi hermanos más ricos, siempre van a la casa de otro, no ponen nada para sostener gastos de miembros necesitados de la familia y siempre intentan que les invites y que pagues tú, aunque ganan diez veces mi sueldo y no tienen hipoteca, como yo. Los egoistas siempre son más ricos, si bien, se cumple el tópicio: no siempre son más felices, porque se adaptan peor a los cambios desagradables de la vida, pues sitúan su listón de recursos &quot;imprescindibles para ser feliz&quot; más alto, así que, cuando sus recursos bajan, se sienten desgraciados. Además, muchos nunca están satisfechos con lo que tienen porque ese es el doble filo de la ambición: que no tiene freno ni punto de satisfación. En mi caso se cumple: mis hermanos son mucho más desdichados que yo, especialmente en lo personal. Y, sí yo tengo fe, eso me hace más fuerte ante la adversidad. 

Que las mujeres son casi siempre más generosas, justas, esforzadas y trabajadoras que los hombres y contribuyen más al bien común sin que les paguen por ello, no es una novedad, es universal: ¿quién cuida a los enfermos, ancianos y discapacitados en las familias? En el 99% de los casos, las mujeres, casi siempre ellas. Si las mujeres desapareciéramos, los débiles del mundo se morirían de desatención en poco tiempo. Nadie repartiría con justicia los alimentos, se lo comerían los hombres, cada uno para salvarse a sí mismo. Eso lo saben los bancos humanitarios que dan créditos a pobres y las ONG: si quieren que un dinero o bien beneficie al bien común, se lo dan a mujeres, nunca a hombres. Ellos se lo comen o gastan para sí, pero las mujeres lo convierten en una comida para muchos o en una inversión para toda una comunidad. Las sociedades en las que las mujeres gestionan el dinero familiar, tanto en las que lo ganan como en las que lo gana el hombre pero lo gestionan y reparten ellas, son sociedades avanzadas, con bienestar, del primer mundo. En las sociedades del tercer mundo los hombres manejan el dinero y los recursos y las mujeres solo trabajan y mantienen a las personas de sus familias. Ellos se lo gastan en sí mismos y no repercute en bien común, por eso son países más pobres. A más machismo, más pobreza, eso está probado.
La prueba: las madres de hijos varones están siempre más cansadas de cocinar, lavar y limpiar que las que tienen hijas, aunque se enfadan más con ellas y las culpan más de lo que no hacen porque compiten contra sus hijas -son hembras más jóvenes y guapas- y les ponen el listón de responsabilidades que esperan de ellas más alto que a los chicos; sin embargo, tienen menos trabajo físico que las madres que sólo tienen hijos. Y las ancianas con hijas están más atendidas y felices que las que no tienen más que hijos varones.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Es cierto, por eso los ricos son ricos: porque se guardan el dinero para sí, explotan a los demás y dan poco. Mi hermanos más ricos, siempre van a la casa de otro, no ponen nada para sostener gastos de miembros necesitados de la familia y siempre intentan que les invites y que pagues tú, aunque ganan diez veces mi sueldo y no tienen hipoteca, como yo. Los egoistas siempre son más ricos, si bien, se cumple el tópicio: no siempre son más felices, porque se adaptan peor a los cambios desagradables de la vida, pues sitúan su listón de recursos «imprescindibles para ser feliz» más alto, así que, cuando sus recursos bajan, se sienten desgraciados. Además, muchos nunca están satisfechos con lo que tienen porque ese es el doble filo de la ambición: que no tiene freno ni punto de satisfación. En mi caso se cumple: mis hermanos son mucho más desdichados que yo, especialmente en lo personal. Y, sí yo tengo fe, eso me hace más fuerte ante la adversidad. </p>
<p>Que las mujeres son casi siempre más generosas, justas, esforzadas y trabajadoras que los hombres y contribuyen más al bien común sin que les paguen por ello, no es una novedad, es universal: ¿quién cuida a los enfermos, ancianos y discapacitados en las familias? En el 99% de los casos, las mujeres, casi siempre ellas. Si las mujeres desapareciéramos, los débiles del mundo se morirían de desatención en poco tiempo. Nadie repartiría con justicia los alimentos, se lo comerían los hombres, cada uno para salvarse a sí mismo. Eso lo saben los bancos humanitarios que dan créditos a pobres y las ONG: si quieren que un dinero o bien beneficie al bien común, se lo dan a mujeres, nunca a hombres. Ellos se lo comen o gastan para sí, pero las mujeres lo convierten en una comida para muchos o en una inversión para toda una comunidad. Las sociedades en las que las mujeres gestionan el dinero familiar, tanto en las que lo ganan como en las que lo gana el hombre pero lo gestionan y reparten ellas, son sociedades avanzadas, con bienestar, del primer mundo. En las sociedades del tercer mundo los hombres manejan el dinero y los recursos y las mujeres solo trabajan y mantienen a las personas de sus familias. Ellos se lo gastan en sí mismos y no repercute en bien común, por eso son países más pobres. A más machismo, más pobreza, eso está probado.<br />
La prueba: las madres de hijos varones están siempre más cansadas de cocinar, lavar y limpiar que las que tienen hijas, aunque se enfadan más con ellas y las culpan más de lo que no hacen porque compiten contra sus hijas -son hembras más jóvenes y guapas- y les ponen el listón de responsabilidades que esperan de ellas más alto que a los chicos; sin embargo, tienen menos trabajo físico que las madres que sólo tienen hijos. Y las ancianas con hijas están más atendidas y felices que las que no tienen más que hijos varones.</p>
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